Noticias sobre Vida y Familia

jueves, 10 de abril de 2014

La solución a la pobreza es la familia, dice Santa Sede a la ONU


Imagen referencial. Foto: Louise Docker (CC BY 2.0)
NUEVA YORK, 09 Abr. 14 / 12:05 am (ACI/EWTN Noticias).- El Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, Mons. Francis Chullikatt, recordó cómo los principios defendidos permanentemente por la Iglesia pueden orientar las políticas internacionales y aportar soluciones simples y efectivas a problemas complejos.
Durante una sesión de trabajo sobre erradicación de la pobreza, la Santa Sede pidió incluir la promoción de la familia como la forma natural y fundamental para lograr el desarrollo de la sociedad. "Es dentro de la familia que la próxima generación de la humanidad es acogida, alimentada, vestida y provista", explicó el Nuncio según informa AICA.
Esta perspectiva, innegablemente demostrada en la práctica y el sentido común, enfrenta la "obstinación" de los gobiernos que aún no reconocen "el papel obvio de la familia en la erradicación de la pobreza".
Por este motivo, faltan medidas que "aborden sus causas con políticas sensibles a las familias que apoyen la estabilidad de la más fundamental de las instituciones sociales", denunció Mons. Chullikatt. Dicha actitud es "altamente irresponsable y finalmente contraproducente de parte de los gobiernos".
El Arzobispo manifestó que en el trabajo en contra de la pobreza, considerada por la ONU como el mayor desafío de la actualidad, "no necesitamos reinventar la rueda", ya que la sociedad misma ha desarrollado en la familia su "bloque fundamental básico" y es a este nivel en el que hay que trabajar. "No hace falta buscar lejos a quienes son más urgentemente afectados por el escarnio de la pobreza y el hambre: las mujeres, los niños y los jóvenes", afirmó.
La solicitud principal de la Santa Sede es que se incluya la promoción de la familia como una prioridad de desarrollo de manera oficial después de 2015.
"Esta es una recomendación que mi delegación apoya decididamente", anunció monseñor Chullikatt. "Con ella, llamamos a los estados a reconocer que sumar la familia como una prioridad transversal a la agenda de desarrollo posterior a 2015 constituiría un 'paso progresivo', ya que esto está insuficientemente abordado en este proceso".
El Prelado dijo para concluir que la Iglesia identifica la caridad cristiana como el principio rector no solo de las relaciones entre las personas a pequeña escala, sino también de las relaciones sociales, económicas y políticas.

http://www.aciprensa.com/noticias/la-solucion-a-la-pobreza-es-la-familia-dice-santa-sede-a-la-onu-94695/#.U0cWhB_RGmh

martes, 4 de marzo de 2014

Van a cumplir 100 años y tienen 81 de casados: Matrimonio “no es para relajo”


MÉXICO D.F., 04 Mar. 14 / 02:35 am (ACI/EWTN Noticias).- Estefana Gómez Vázquez (97) y Faustino Jacinto Vázquez (99) llevan 81 años de casados y son probablemente la pareja de esposos más longeva de México y del mundo con una numerosa familia de 204 miembros. Para los esposos, el matrimonio “es un compromiso ante Dios. Es hasta que Dios nos quite la vida. Hay que sufrirle. Esto no es para relajo”.
Ellos todas las mañanas rezan juntos frente a una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y una cruz tallada en madera, ubicada en la sala de se casa, dando gracias por un día más de vida.
Faustino y Estefana viven en Villa del Carbón en el Estado de México, en donde además vive la mayoría de sus 11 hijos que aún viven, sus 65 nietos, 110 bisnietos y 18 tataranietos, con quienes festejarán en junio los 100 años de Faustino.
Estefana señaló que durante su vida “nos fuimos adaptando a lo que había. Nunca pensé en separarnos. Nos casamos para estar unidos todo el tiempo que tengamos vida”, a lo que agregó Faustino, “cuando ella creía que yo hacía algo mal, me corregía. Y también cuando yo veía algo que no iba, se lo decía”, de esta manera resuelven sus diferencias.
Los esposos en total tuvieron 15 hijos, de los cuales cuatro fallecieron, muchos de ellos enfermaron por no contar con las vacunas, algunos tuvieron sarampión y otros padecimientos inexplicables que trataban de curar con los remedios caseros que tenían a su alcance.
En su testimonio concedido al periódico mexicano La Jornada, expresaron que “si Dios me los quiere dejar, bien; si no, lo que haga está bien hecho”. Actualmente los hijos vivos de la pareja tienen entre 52 y 78 años de edad.
La historia de amor entre los esposos, empezó cuando Faustino a la edad de 18 años escuchó a su madre mencionar sobre una joven de 16 años llamada Estefana de buenos sentimientos y seria.
En ese momento explicó Faustino, sintió que su corazón se aceleró y se enamoró de ella sin conocerla y ya desde ahí se imaginaba toda una vida a su lado, por tanto se propuso hacerla su novia.
Cuando se conocieron, Estefana trabajaba momentáneamente en una casa en Villa del Carbón  hasta que regresó con su familia en Cañada, un poblado cercano. Esto hizo que Faustino caminara cerca de dos horas para verla.
En ese entonces, él trabajaba en la explotación de carbón vegetal y un día le preguntó a la Estefana: “¿estás segura que me quieres? Sólo tengo lo que traigo puesto, un sombrero de palma roto y la ropa sucia de carbón”, a lo que ella respondió con un “sí”, afirmando ahora que le tocó “un buen marido”.
Faustina entre risas comenta que el 15 de septiembre “me la robé” y el 17 de octubre de 1932 a las pocas semanas de conocerse, la pareja se dio el sí ante Dios.
Desde ahí han pasado por diferentes dificultades a causa de la pobreza, el hambre y las enfermedades. Estefana cuidaba a los hijos y trabajaba lavando ropa, “comíamos lo que se podía. Quelites, frijoles, tortillas”, dijo ella.
Luego de trabajar como carbonero, Faustino también fue machetero y chofer, hasta que el año 1980 decidió dedicarse a la siembra en sus tierras y al cuidado del ganado.
Recuerda que para ver la televisión pagaba 20 centavos y ahora en cambio dice que “hay que acostumbrarse a los cambios” ya tiene televisor en casa y todos sus familiares llegan con sus teléfonos en mano.
También se dedicó a ser delegado de San Jerónimo Zacapexco y ahora el multideportivo del municipio y un corrido (canción popular) llevan su nombre, tomando en cuenta que formó parte del equipo local de fútbol “El Oro” en los años sesenta.
Actualmente Faustino tiene problemas respiratorios y anda con oxígeno, y ya que viven solos, sus hijos se turnan para cuidarlos, sin embargo Estefana no ha dejado de cocinar para su esposo y preparandole la comida tal como a él le gusta.
En un informe difundido en Televisa, Antonio Jacinto Gómez, uno de sus hijos resalta el respeto que siempre hubo y continúa entre ellos, y para uno de sus nietos, Juan Manuel Jacinto Cruz, destacó el amor que dura entre ellos que los anima a seguir ese ejemplo.

http://www.aciprensa.com/noticias/video-van-a-cumplir-100-anos-y-tienen-81-de-casados-matrimonio-no-es-para-relajo-97260/#.UxXniNtJzlc

sábado, 30 de noviembre de 2013

81 de casados

El matrimonio más longevo de Estados Unidos celebra 81 años de casados

CONNECTICUT, 27 Nov. 13 / 08:32 pm (ACI/EWTN Noticias).- Con sus cinco hijos, 14 nietos y 16 bisnietos, Ann y John Betar celebraron esta semana 81 años de casados y son considerados el matrimonio más longevo de Estados Unidos.

“Somos tan bendecidos”, afirma John -de 101 años de edad- al reflexionar sobre su matrimonio y Ann -de 97 años-  agrega que “se puede repetir y repetir. Es amor y comprensión incondicional”,

Los esposos Betar viven en Fairfield, Connecticut, (Estados Unidos). Se casaron cuando ella tenía 17 y él 21 años, luego que escaparan de casa a bordo de un Ford Roadster que él tenía, ya que los padres de Ann la querían casar con un hombre 20 años mayor que ella, según relata el medio inglés The Telegraph.

Ann recuerda que cuando se casaron el 25 de noviembre de 1932, ella “se preguntaba si estaba escogiendo correctamente”, y su hermana consolaba a su padre diciéndole que el matrimonio no duraría.

Como todo matrimonio, la pareja ha tenido momentos buenos y difíciles que según John se han llevado con “compromiso” y “dejando que la esposa sea la jefa”.

Su hija, Renee Betar, asegura que sus padres tienen “ una maravillosa capacidad para enfrentar la vida como viene”, y para una de sus nietas, Heather Mitchell, la pareja es una “verdadera guía”.

El matrimonio Betar es uno de los ejemplos exitosos del amor conyugal que The Worldwide Marriage Encounter (WWME) enseña para que otras parejas puedan descubrir o redescubrir la importancia de Dios en su relación.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La paz es también fruto del amor, que supera los límites de lo que exige la simple justicia





La paz no consiste en una mera ausencia de guerra ni
se reduce a asegurar el equilibrio de las distintas fuerzas
contrarias ni nace del dominio despótico, sino que, con
razón, se define como obra de la justicia. Ella es como
el fruto de aquel orden que el Creador quiso establecer
en la sociedad humana y que debe irse perfeccionando
sin cesar por medio del esfuerzo de aquellos hombres
que aspiran a implantar en el mundo una justicia cada
vez más plena. En efecto, aunque fundamentalmente el
bien común del género humano depende de la ley eterna,
en sus exigencias concretas está, con todo, sometido a
las continuas transformaciones ocasionadas por la evo-
lución de los tiempos; la paz no es nunca algo adquirido
de una vez para siempre, sino que es preciso irla cons-
truyendo y edificando cada día. Como además la voluntad
humana es frágil y está herida por el pecado, el mante-
nimiento de la paz requiere que cada uno se esfuerce
constantemente por dominar sus pasiones, y exige de la
autoridad legítima una constante vigilancia.
Y todo esto es aún insuficiente. La paz de la que ha-
blamos no puede obtenerse en este mundo si no se ga-
rantiza el bien de cada una de las personas y si los hom-
bres no saben comunicarse entre sí espontáneamente y
con confianza las riquezas de su espíritu y de su talento.
La firme voluntad de respetar la dignidad de los otros
hombres y pueblos y el solícito ejercicio de la fraterni-
dad son algo absolutamente imprescindible para cons-
truir la verdadera paz. Por ello puede decirse que la paz
es también fruto del amor, que supera los límites de lo
que exige la simple justicia. La paz terrestre nace del
amor al prójimo, y es como la imagen y el efecto de
aquella paz de Cristo, que procede de Dios Padre. En
efecto, el mismo Hijo encarnado, príncipe de la paz, ha
reconciliado por su cruz a todos los hombres con Dios,
reconstruyendo la unidad de todos en un solo pueblo y
en un solo cuerpo. Así ha dado muerte en su propia
carne al odio y, después del triunfo de su resurrección,
ha derramado su Espíritu de amor en el corazón de los
hombres.
Por esta razón todos los cristianos quedan vivamente
invitados a que, realizando la verdad en el amor, se
unan a aquellos hombres que, como auténticos construc-
tores de la paz, se esfuerzan por instaurarla y rehacerla.
Movidos por este mismo espíritu, no podemos menos de
alabar a quienes, renunciando a toda intervención vio-
lenta en la defensa de sus derechos, recurren a aquellos
medios de defensa que están incluso al alcance de los
más débiles, con tal de que esto pueda hacerse sin lesio-
nar los derechos y los deberes de otras personas o de
la misma comunidad. 

De la Constitución pastoral Gáudium et spes, sobre la
Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo

domingo, 27 de octubre de 2013

La familia que vive la alegría de la fe es sal de la tierra y luz del mundo, asegura el Papa

Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
Papa Francisco. Foto: ACI Prensa
VATICANO, 27 Oct. 13 / 11:22 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco presidió hoy la Misa con ocasión del Encuentro de las Familias, en que más de 150 mil personas peregrinaron a Roma por el Año de la Fe, y aseguró que “la familia que vive la alegría de la fe la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo”.

En su homilía, el Santo Padre meditó sobre “algunas características fundamentales de la familia cristiana”.

La primera, indicó, es “la familia que ora. El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso – el del fariseo – y el otro auténtico – el del publicano. El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acción de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino más bien la satisfacción de sí”.

“El fariseo se siente justo, se siente en orden, se pavonea de esto y juzga a los demás desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oración es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre verdaderamente se reconoce necesitado del perdón de Dios, de la misericordia de Dios”.

Francisco subrayó que “la del publicano es la oración del pobre, es la oración que agrada a Dios que, como dice la primera Lectura, ‘sube hasta las nubes’, mientras que la del fariseo está marcada por el peso de la vanidad”.

“A la luz de esta Palabra, quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: ¿Rezan alguna vez en familia? Algunos sí, lo sé. Pero muchos me dicen: ¿Cómo se hace? Pero si se hace como el publicano, es claro: humildemente, delante de Dios. Cada uno con humildad se deja mirar por el Señor y pide su bondad, que venga a nosotros”.

“Pero, en familia, ¿cómo se hace? Porque parece que la oración sea algo personal, y además nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo, en familia… Sí, es verdad, pero es también cuestión de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios, ¡como el publicano! Y todas las familias, tienen necesidad de Dios: todas, ¡todas!”.

Las familias, indicó el Papa, “necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. ¡Para rezar en familia se requiere sencillez! Rezar juntos el ‘Padre nuestro’, alrededor de la mesa, no es una cosa extraordinaria: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza”.

“Y también rezar el uno por el otro: el marido por la mujer, la mujer por el marido, ambos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es orar en familia, y esto hace fuerte a la familia: la oración”.

A continuación, el Santo Padre señaló que “la segunda Lectura nos sugiere otro aspecto: la familia conserva la fe. El apóstol Pablo, al final de su vida, hace un balance fundamental, y dice ‘He conservado la fe’. ¿Cómo la conservó? No en una caja fuerte. No la escondió bajo tierra, como aquel siervo un poco perezoso”.

“San Pablo compara su vida con una batalla y con una carrera. Ha conservado la fe porque no se ha limitado a defenderla, sino que la ha anunciado, irradiado, la ha llevado lejos. Se ha opuesto decididamente a quienes querían conservar, ‘embalsamar’ el mensaje de Cristo dentro de los confines de Palestina. Por esto ha hecho opciones valientes, ha ido a territorios hostiles, he aceptado el reto de los alejados, de culturas diversas, ha hablado francamente, sin miedo”.

“También aquí, podemos preguntar: ¿De qué manera, en familia, conservamos nosotros la fe? ¿La tenemos para nosotros, en nuestra familia, como un bien privado, como una cuenta bancaria, o sabemos compartirla con el testimonio, con la acogida, con la apertura hacia los demás?”.

Francisco reconoció que “todos sabemos que las familias, especialmente las más jóvenes, van con frecuencia ‘a la carrera’, muy ocupadas; pero ¿han pensado alguna vez que esta ‘carrera’ puede ser también la carrera de la fe? Las familias cristianas son familias misioneras”.

“Ayer hemos escuchado, aquí en la Plaza, el testimonio de familias misioneras. Son misioneras también en la vida de cada día, haciendo las cosas de todos los días, ¡poniendo en todo la sal y la levadura de la fe! Conservar la fe en familia y poner la sal y la levadura de la fe en las cosas de todos los días”.

El Papa indicó también que “la verdadera alegría que se disfruta en familia no es algo superficial, no viene de las cosas, de las circunstancias favorables… la verdadera alegría viene de la armonía profunda entre las personas, que todos experimentan en su corazón y que nos hace sentir la belleza de estar juntos, de sostenerse mutuamente el camino de la vida”.

“A la base de este sentimiento de alegría profunda está la presencia de Dios, la presencia de Dios en la familia, está su amor acogedor, misericordioso, respetuoso hacia todos. Y sobre todo, un amor paciente: la paciencia es una virtud de Dios y nos ensena, en familia, a tener este amor paciente, el uno con el otro. Tener paciencia entre nosotros”.

El Santo Padre remarcó que “solo Dios sabe crear la armonía de las diferencias. Si falta el amor de Dios, también la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos, y se apaga la alegría. Por el contrario, la familia que vive la alegría de la fe la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad”.

“Queridas familias, vivan siempre con fe y simplicidad, como la Sagrada Familia de Nazaret. ¡La alegría y la paz del Señor esté siempre con ustedes!”, concluyó.